Información general

Las células de nuestro cuerpo se dividen constantemente y proliferan de manera ordenada para reparar tejidos e ir sustituyendo los tejidos viejos por tejidos nuevos y sanos.

El cáncer es la proliferación descontrolada y desorganizada de células que pueden invadir tejidos vecinos e irse a otras partes del cuerpo invadiendo otros órganos (metástasis) y en algunos casos puede causar la muerte, dependiendo del estadio clínico en que se encuentre.

Es importante saber que un tumor no es sinónimo de cáncer. La palabra “tumor” es un término médico para referirse a cualquier bolita de tejido sobrante que aparezca en cualquier sitio del cuerpo. La mayoría son benignos y son muy comunes en la mama. Algunos ejemplos de tumores mamarios benignos son: fibroadenomas, quistes, fibrosis, y lipomas.

Las células de nuestro cuerpo se dividen constantemente y proliferan de manera ordenada para reparar tejidos e ir sustituyendo los tejidos viejos por tejidos nuevos y sanos. El cáncer es la proliferación descontrolada y desorganizada de células que pueden invadir tejidos vecinos e irse a otras partes del cuerpo invadiendo otros órganos (metástasis) y en algunos casos puede causar la muerte, dependiendo del estadio clínico en que se encuentre.

El cáncer de mama es aquel que se origina en las células de la mama.

Las mamas están formadas fundamentalmente por tejido glandular y grasa. Las glándulas mamarias son las encargadas de producir leche después del parto (en el dibujo son los saquitos de color rosa). Cada glándula está conformada por lóbulos y se conectan por medio de conductos (conductos galactóforos o lactíferos) con el pezón para que durante la lactancia materna pueda salir la leche. La grasa, o tejido adiposo, es la que da la forma y tamaño de la mama (en el dibujo es lo que se ve de color amarillo). La mayoría de los cánceres de mama se originan a partir de las células que conforman los conductos o las que forman las glándulas.

Además existe el sistema linfático (que en el dibujo se muestra de color verde), el cual es una red de pequeños vasos parecidos a las venas, y ganglios (pequeñas bolitas como frijoles). En los ganglios se encuentran células del sistema inmunológico (encargadas de defendernos de las infecciones y otras enfermedades, como el cáncer). En los vasos linfáticos se transporta una sustancia llamada linfa que está formada por productos de desecho y células inmunológicas.

En la mama, los vasos linfáticos se conectan con ganglios que se encuentran en las axilas (ganglios axilares), en e hueco que está por arriba de la clavícula (ganglios supraclaviculares), y otros que se encuentran dentro de la misma mama. Esto es importante porque en algunos casos las células cancerígenas pueden entrar a los vasos linfáticos, crecer en los ganglios y transportarse a otras partes del cuerpo. También es importante porque una de las cosas que se toman en cuenta para decidir el tratamiento es si el cáncer ha invadido los ganglios linfáticos o no.

Al cáncer que se origina en las células glandulares se le llama carcinoma. Aproximadamente el 95% de los cánceres de mama son carcinomas. La mayoría de casos de cáncer de mama (entre 70 y 80%) se originan en células de los conductos lactíferos, y se les denomina carcinoma ductal infiltrante. El segundo tipo más común de cáncer de mama (5-10% casos) es aquel que se origina en las células de los lóbulos glandulares, y se le denomina carcinoma lobulillar. Existen otros tipos de cáncer de mama mucho menos frecuentes que se originan en otros de los tejidos conectivos circundantes.

Estadísticas y otros datos relevantes.

El cáncer de mama es el segundo tipo de cáncer más frecuente a nivel mundial (después del de pulmón), y el más común entre las mujeres.1 En el 2008 se registraron 1.38 millones de nuevos casos de cáncer de mama en el mundo, representando el 23% de todos los cánceres en mujeres. Es también la primera causa de muerte por cáncer en mujeres a nivel mundial y tan solo en 2008 se registraron 458,000 muertes por esta enfermedad.
Durante el 2008 en América Latina y el Caribe, se diagnosticaron 114,989 casos nuevos de cáncer de mama y se presentaron 36,952 muertes por esta enfermedad.

TABLA 1. Incidencia, prevalencia y mortalidad por cáncer de mama en algunos países de América Latina.

3 Ferlay J, Shin HR, Bray F, Forman D, Mathers C and Parkin DM. GLOBOCAN 2008 v2.0, Cancer Incidence and Mortality Worldwide: IARC CancerBase No. 10 [Internet].Lyon, France: International Agency for Research on Cancer; 2010. Available from: http://globocan.iarc.fr, accessed on 28/01/2013.
4 Bray F, Ren JS, Masuyer E, Ferlay J. Estimates of global cancer prevalence for 27 sites in the adult population in 2008. Int J Cancer. 2012. Jul 3. doi: 10.1002/ijc.27711. [Epub ahead of print].

Factores de riesgo

Existen diversos factores que pueden incrementar el riesgo de que alguien padezca cáncer de mama. Algunos de estos factores de riesgo son modificables y otros no modificables.

- Sexo
Ser mujer es el factor de riesgo más importante. Aunque el cáncer de mama también puede darle a los hombres, por cada 100 mujeres con cáncer de mama se diagnostica a un hombre.

- Edad
El riesgo de cáncer de mama aumenta conforme aumenta la edad. Por ejemplo, en los Estados Unidos se estima que tan sólo 4.1 % de las mujeres de 30 años de edad desarrollarán cáncer de mama en los siguientes 30 años, mientras que 8.8% de las mujeres de 50 años lo harán. La edad promedio varía en los diferentes países. En general, en los países desarrollados, como Estados Unidos y los países de Europa Occidental, la edad promedio es de 61 años, mientras que en México, por ejemplo, la edad promedio es de 51 años.

- Edad de la menarquia (primera menstruación)
Las mujeres que tienen su primera menstruación antes de los 12 años, tienen ligeramente mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama.

- Edad de la menopausia
El inicio de la menopausia después de los 55 años también es un factor de riesgo.

- Antecedentes heredofamiliares
El riesgo se duplica si la mujer tiene un familiar de primer grado (madre, hermana, hija) que haya sido diagnosticada con cáncer de mama, especialmente si el cáncer apareció a una edad temprana. Asimismo, si la mujer tiene dos o más familiares de segundo grado afectados por cáncer de mama (primas hermanas, tías, abuelas), su riesgo se triplica.

- Un elemento que aumenta el riesgo es la herencia de mutaciones genéticas en BRCA1 o BRCA2. Mujeres con una mutación de BRCA1 tienen un riesgo de entre 65 y 80 % de desarrollar cáncer de mama en su vida y de entre 37 y 62% de desarrollar cáncer de ovario, mientras que las mujeres con mutaciones de BRCA2 tienen un riesgo de cáncer de mama de entre 45 y 85% y de entre 11 y 23% para cáncer de ovario.

- Densidad mamaria
Las mamas están compuestas por grasa, glándulas y tejido fibroso; se dice que hay mayor densidad mamaria cuando hay más glándulas y tejido fibroso en proporción a la cantidad de grasa. Se ha observado que las mujeres con alta densidad mamaria tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama.

- Antecedente de cáncer de mama
Si una mujer tuvo cáncer en una mama, tiene 3-4 veces más riesgo de que aparezca un nuevo cáncer de mama.

- Edad del primer parto
Las mujeres que tienen un bebé después de los 35 años o nunca tienen hijos tienen el doble de riesgo de padecer cáncer de mama que una mujer que tiene al primer bebé antes de los 20 años de edad.

- Ausencia de lactancia materna
Amamantar a un bebé al menos durante 6 meses reduce el riesgo de desarrollar cáncer de mama. El mayor beneficio se observa con una lactancia mayor al año y medio.

- Uso de anticonceptivos hormonales
El uso de anticonceptivos hormonales como pastillas, parches, inyecciones, implantes subdérmicos, etc., eleva el riesgo de tener cáncer de mama comparado con las mujeres que nunca han utilizado estos métodos, debido a la exposición prolongada a estrógenos. Sin embargo, se ha visto que el riesgo vuelve a la normalidad aproximadamente 10 años después de que se dejan de utilizar.

- Terapia de reemplazo hormonal durante la menopausia
Las mujeres que están tomando hormonas para los síntomas de la menopausia tienen un 66% de mayor riesgo en comparación con quienes no usan este tipo de tratamientos. Este aumento en el riesgo es temporal y en cinco años el riesgo baja hasta igualarse con el de las mujeres que nunca han usado terapia hormonal. El riesgo es mayor para mujeres que toman una terapia combinada de estrógenos-progesterona en comparación con quienes toman una terapia de sólo estrógenos.

- Obesidad
Las mujeres obesas tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama porque en el tejido adiposo (la grasa que se acumula en el cuerpo) se producen estrógenos. Este riesgo es mayor si se aumentó de peso después de la menopausia.

- Dieta
Aunque la evidencia en torno al efecto de la dieta sobre el riesgo de cáncer de mama es inconsistente, la mayor evidencia encontrada está en relación con el alto consumo de grasas saturadas (presentes por ejemplo en: carne grasosa, manteca, tocino, chicharrón, alimentos fritos, etc.).

- Alcohol
El consumo de alcohol mayor a 2 copas al día también se ha asociado a un riesgo mayor de desarrollar cáncer de mama.

- Fumar
Aunque aún no existe evidencia contundente de que el consumo de tabaco aumente el riesgo de desarrollar cáncer de mama, estudios recientes apuntan a que esto es así. Sin embargo el consumo de tabaco tiene una clara relación con la mastitis periductal (abscesos que se forman debajo del pezón) y muchos otros tipos de cáncer (pulmón, estómago, cavidad oral, vejiga, etc.).

Como se puede observar, existen muchos factores de riesgo que predisponen a que una persona desarrolle cáncer de mama. Sin embargo, es importante recordar que el tener varios factores de riesgo no significa que se presentará la enfermedad, sólo significa que se tiene más riesgo de la enfermedad que otras personas que no tienen dichos factores de riesgo.

Existe una herramienta interactiva llamada Breast Cancer Risk Assessment Tool, diseñada por el National Cancer Institute (NCI) y el National Surgical Adjuvant Breast and Bowel Project (NSABP), que sirve para calcular el riesgo que tiene una mujer de padecer cáncer de mama en los siguientes 5 años o a lo largo de su vida con base en una serie de preguntas que toman en cuenta los factores de riesgo más importantes. Esta herramienta puede consultarse en: http://www.cancer.gov/bcrisktool/Default.aspx

(NOTA: Esta herramienta está diseñada para ser utilizada por personal profesional de salud, no sustituye un diagnóstico médico y no es determinante).

- “Un diagnóstico de cáncer significa muerte”.
Muchas personas comparten esta creencia. Sin embargo, en la actualidad las mejoras de la medicina en relación con tratamientos y formas para detectar oportunamente el cáncer han permitido que muchas personas superen esta enfermedad y vivan largas vidas y de buena calidad.

- “El uso de antitranspirantes causa cáncer”.
Desde hace algún tiempo, ha corrido el rumor de que el uso de desodorantes con antitranspirantes produce cáncer, pero en realidad no hay evidencia suficiente de que esto sea así. Hasta el momento solamente se han realizado dos estudios para tratar de comprobar la relación entre el uso de estos cosméticos y el desarrollo de cáncer de mama; uno de ellos no encontró ninguna relación y el otro sólo reportó que las mujeres que utilizaban dichos productos con frecuencia eran diagnosticadas en etapas más tempranas. Como conclusión, no hay evidencia suficiente que sustente ducha relación.

- “Usar brasier apretado o con varillas puede causarme cáncer”.
Tampoco se ha encontrado evidencia de que el usar brasieres ajustados o que tengan varillas aumente el riesgo de cáncer de mama.

- “Los implantes de seno aumentan el riesgo de desarrollar cáncer.”
No existe suficiente evidencia que soporte esto. De hecho, se han realizado varios estudios y no se ha encontrado ninguna relación. Los implantes pueden hacer que la mastografía no se vea tan claramente, pero existen otros métodos de imagen que pueden utilizarse.

- “El rencor, el resentimiento y los sentimientos negativos causan cáncer.”
Es muy común que muchas personas crean esto, sin embargo no hay evidencia sólida que soporte el hecho de que el resentimiento y los malos sentimientos sean causa de cáncer. Este tipo de creencias es muy perjudicial, ya que es común que se estigmatice al paciente y ésta se sienta “culpable” de haber ocasionado su enfermedad por tener emociones negativas.

- “El aborto aumenta el riesgo de tener cáncer de mama.”
Se ha demostrado que ningún tipo de aborto, ya sea natural o inducido, aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de mama.

- “Si me hago una mastografía me puede dar cáncer de mama.”
Este es un mito que surge a raíz del uso de radiación para realizar el estudio, pues como se menciona anteriormente, se trata de una radiografía. Sin embargo, la cantidad de radiación utilizada al momento de realizar el estudio es muy pequeña y no suficiente para provocar cáncer de mama.

El cáncer de mama no puede evitarse completamente, sin embargo se puede disminuir el riesgo de desarrollarlo si mejoramos algunos factores de riesgo modificables a través de mantener un estilo de vida saludable.

1) Llevar una dieta saludable.
Para disminuir el riesgo de cáncer de mama y de la mayor parte de enfermedades crónicas, como la diabetes y las enfermedades del corazón, se recomienda llevar una dieta baja en grasas y azúcares refinados y alta en frutas y verduras. Ejemplos de alimentos ricos en grasas que son perjudiciales en exceso: las frituras, alimentos capeados y empanizados, los aceites animales, el tocino, la manteca, etc. Los alimentos más ricos en azúcares refinados que hay que evitar o consumir de manera esporádica son los dulces, los refrescos, los pasteles, galletas y otros postres. Se recomienda aumentar el consumo de frutas y verduras a 5 porciones al día. De preferencia hay que comerlas sin cocinar que es en el estado en que mejor conservan sus nutrientes.

2) Hacer ejercicio.
Se ha demostrado que hacer ejercicio tiene un efecto protector y disminuye el riesgo de desarrollar cáncer, inclusive si se tiene sobrepeso. El ejercicio no sólo reduce el riesgo de desarrollar cáncer de mama, sino también ayuda a prevenir otros tipos de cáncer y muchas otras enfermedades crónicas como la hipertensión arterial sistémica (presión alta) y la diabetes. . El efecto de la actividad física sobre el riesgo de cáncer de mama está probablemente relacionado con la manera en que el ejercicio afecta los niveles hormonales.
Es recomendable practicar por lo menos 30 minutos consecutivos de ejercicio al día, durante el cual el corazón se agite ligeramente. Un ejemplo de un ejercicio muy completo es caminar a ritmo constante.

3) Evitar el consumo de alcohol y tabaco.
Hay que evitar el consumo de alcohol, o limitarlo a una copa al día. También es muy importante evitar fumar para disminuir el riesgo de cáncer de mama, otros tipos de cáncer (pulmón, vejiga, estómago, etc.), enfermedades del corazón y enfisema pulmonar.

4) Evitar el consumo de hormonas.
Es recomendable evitar el uso prolongado de anticonceptivos hormonales (pastillas, parches, inyecciones, implantes) y de preferencia evitar por completo la terapia de reemplazo hormonal (hormonas que se administran después de la menopausia para disminuir los efectos secundarios de ésta).
Cuando inicia la menopausia, algunas mujeres tienen molestias difíciles de sobrellevar. En algunos casos es recomendable la terapia de reemplazo hormonal, pero es muy importante consultar al médico para buscar la menor dosis que le ayude a mejorar los síntomas y tener presente que conlleva un riesgo. Por lo tanto, hay que mantener una vigilancia médica estrecha para el posible desarrollo de un cáncer de mama. Para ambos tratamientos es muy importante consultar a su médico para evaluar el riesgo-beneficio y que le administre un esquema de tratamiento adecuado.
Existen otras estrategias de prevención como la mastectomía profiláctica y la quimioprevención. Sin embargo, están indicadas solamente para mujeres con un muy alto riesgo de desarrollar cáncer de mama.

La mastectomía profiláctica consiste en remover por medio de cirugía una o ambas mamas para reducir el riesgo de desarrollar cáncer de mama. Sólo se recomienda en mujeres con riesgo muy elevado.

- Mujeres que fueron diagnosticadas con cáncer de mama. En ellas se puede considerar esta opción para evitar la aparición de un nuevo cáncer en la misma mama o en la otra. - Mujeres con una historia familiar importante de cáncer de mama: un familiar de primer grado (madre, hija o hermana), o dos o más familiares con parentezco de segundo grado (primas, tías, abuelas, sobrinas). - Mujeres con mutaciones genéticas en BRCA1 o BRCA2. - Mujeres que recibieron radioterapia en el tórax antes de los 30 años de edad (por ejemplo, aquellas que tuvieron linfoma).

Existen dos técnicas para la mastectomía profiláctica: la mastectomía total, en la que se remueve la mama completamente; y la mastectomía subcutánea en la que se remueve el tejido mamario bajo la piel y el pezón queda intacto.

La mastectomía profiláctica ha demostrado reducir el riesgo de desarrollar cáncer de mama. Como cualquier otra cirugía, conlleva riesgos relacionados con el uso de anestesia, y complicaciones potenciales durante o después de la cirugía. Además, puede tener un impacto emocional y psicológico en la mama por la pérdida de una o ambas mamas. Cada mujer es diferente y la posibilidad de llevar a cabo este procedimiento debe ser discutida con el médico de forma individual y personalizada.

La ooforectomía se refiere a la resección quirúrgica de los ovarios. Este tipo de cirugía en combinación con la mastectomía profiláctica ha demostrado ser la estrategia de reducción de riesgo más efectiva para mujeres con mutaciones genéticas en BRCA2 o BRCA2. Esto se puede acompañar de una mastectomía profiláctica o de quimioprevención.

Quimioprevención
La quimioprofilaxis se refiere al uso de medicamentos con el fin de reducir el riesgo de tener cáncer de mama. Algunos médicos prefieren este método a la mastectomía profiláctica para las mujeres con un riesgo elevado de desarrollar este tipo de cáncer. Los fármacos que se utilizan son el tamoxifeno y raloxifeno, que interfieren con los estrógenos. El tamoxifeno es también utilizado como parte del tratamiento del cáncer de mama. Algunos de sus efectos adversos son un aumento en el riesgo de desarrollar cáncer de útero, trombosis, infartos y cataratas, así como bochornos, resequedad vaginal y sangrado vaginal. Por otro lado, el raloxifeno no se utiliza en el tratamiento para el cáncer de mama, pero sí para su prevención en algunos casos, aunque también puede provocar efectos adversos como la trombosis, sequedad vaginal, bochornos, calambres en las piernas y dolor de articulaciones.

La autoexploración mamaria se refiere a la revisión de las mamas por la misma mujer con el fin de familiarizarse con la forma, textura y características normales de las mismas y ser capaz de identificar cualquier anormalidad que pueda presentarse y requiera atención. Existen diversas recomendaciones sobre el momento de inicio y la periodicidad de las prácticas de detección oportuna, según el país. La Sociedad Americana de Cáncer de los Estados Unidos (American Cancer Society) recomienda la autoexploración mamaria mensual en todas las mujeres a partir de los 20 años de edad. En Latinoamérica no hay un estándar común acerca de la edad de inicio y periodicidad recomendadas para la práctica de la autoexploración, aunque en general se recomienda su práctica.

Mientras la mujer tenga períodos menstruales, lo más recomendable es que realice la autoexploración entre dos y cinco días después de haber terminado el sangrado menstrual, pues es cuando las mamas se encuentran menos inflamadas y sensibles, lo que hará el examen más sencillo. Sin embargo, la autoexploración puede realizarse en cualquier momento. Para las mujeres después de la menopausia, es recomendable elegir un día fijo al mes para recordar realizarse la autoexploración. Finalmente, si la mujer se encuentra en período de lactancia, se recomienda que la exploración se realice después de haber amamantado al bebé para que las mamas estén vacías de leche. Es importante tener en cuenta que durante la lactancia es común que las mamas se sientan diferentes, irregulares y sean más sensibles. Se recomienda consultar al médico para aclarar cualquier duda.

Diagnóstico

Existen diversos estudios de imagen de apoyo para estudiar qué tan probable es que una anormalidad detectada en un estudio de tamizaje sea cáncer. Sin embargo, el único estudio que permite confirmar el diagnóstico de cáncer es la biopsia. Cuando el médico encuentra algo anormal en las mamas, o cuando hay algún resultado sospechoso en la mastografía de tamizaje, el médico solicitará otros estudios de imagen que ayuden a guiar el diagnóstico.

A diferencia de la mastografía de tamizaje, la cual se recomienda a las mujeres a partir de los 40 años para detectar oportunamente casos en la población general, la mastografía diagnóstica es aquella que se hace a una mujer que presenta algún síntoma o que tiene un estudio de tamizaje anormal.

El ultrasonido, también llamado ultrasonografía o ecografía, es otro estudio de imagen de apoyo para valorar un caso en el que se sospecha que pudiera haber cáncer de mama. Este estudio no está recomendado de manera rutinaria como estudio de tamizaje, sino como herramienta complementaria para el diagnóstico. El médico solicitará un ultrasonido cuando la información obtenida por medio de la mastografía no sea suficiente, o para complementar los hallazgos de la exploración clínica mamaria o la mamografía de tamizaje.

Para hacer un estudio de ultrasonido mamario, se coloca gel sobre la piel de las mamas y se utiliza un instrumento llamado transductor para hacer presión sobre la piel pasando por el gel. Dicho instrumento genera ondas sonoras que rebotan sobre los tejidos del cuerpo y crean una imagen en la computadora.

Una biopsia consiste en tomar una muestra del tumor para que éste sea analizado en un microscopio por un patólogo (médico especialista en el estudio de los cambios estructurales y funcionales que subyacen a la enfermedad en células, tejidos y órganos). Esto permite identificar si las células que conforman al tumor del cual se tomó la biopsia son benignas o malignas. El médico solicitará una biopsia si hay hallazgos anormales en la exploración clínica, la mastografía o el ultrasonido mamario. La biopsia es el único estudio que puede confirmar con certeza un diagnóstico de cáncer. Existen varios tipos de biopsia que pueden utilizarse, los más comúnmente utilizados en la mama son:

- Biopsia por aspiración con aguja fina
En este caso el médico utiliza una agua muy delgada conectada a una jeringa que sirve para puncionar el área donde se encuentra el tumor y aspirar las células. Si el tumor no se ve a simple vista, el médico puede guiarse utilizando un ultrasonido (biopsia guiada por ultrasonido) para puncionar el lugar correcto. La aguja utilizada es muy delgada, por eso puede o no utilizarse anestesia y se puede realizar en el consultorio.

A veces la cantidad de células obtenidas por medio de la biopsia por aspiración no es suficiente y el médico puede solicitar una biopsia quirúrgica para obtener las muestras suficientes. Estas biopsias pueden ser:

- Biopsia incisional
Consiste en remover sólo una porción del tumor. Se puede realizas con una aguja más gruesa (aguja trucut) con la cual se obtienen pequeños cilindros de tejido, o abriendo la piel y cortando una parte del tumor. Este procedimiento también puede realizarse en el consultorio pero, como es más complejo y doloroso que la biopsia por aspiración, se requiere anestesia local (solamente la mama estará adormecida, pero la persona está consciente).

- Biopsia excisional
Consiste en extraer el tumor completo para ser enviado a analizar. Esta biopsia debe realizarse en un quirófano y se puede utilizar ya sea anestesia local o anestesia general.

La presencia de metástasis significa que el cáncer está en su estadio clínico más avanzado. En el cáncer de mama, los lugares más frecuentes de metástasis son los huesos, los pulmones, el hígado y el cerebro. Algunos signos y síntomas del cáncer metastásico incluyen debilidad y pérdida de energía, pérdida de peso, dolor y falta de aire.

Existen varias pruebas que pueden realizarse para detectar el cáncer metastásico, por ejemplo pruebas de marcadores tumorales, estudios de imagen y biopsias. Los marcadores tumorales son sustancias específicas producidas por algunos tumores que se elevan en la sangre y aparecen en las pruebas sanguíneas. En el caso específico del cáncer de mama, se utilizan marcadores como CA 15-3, CA 27-29, CA 125 y antígeno carcinoembrionario (CEA). Estos marcadores no son completamente específicos del cáncer de mama, es decir, también pueden encontrarse elevados en otros tipos de cáncer u otras condiciones benignas de mama (por ejemplo, el CA 15-3).

Las pruebas de imagen que habitualmente se realizan para revisar que no haya metástasis en los órganos más frecuentemente afectados son rayos-X, tomografía axial computarizada (CT-scan), resonancia magnética (MRI), tomografía por emisión de positrones (PET-scan) y gamagrama óseo. Cada uno de estos estudios utiliza métodos diferentes, pero todos sirven para obtener imágenes del cuerpo que sirvan para evaluar si existe diseminación del cáncer a distintas partes del cuerpo. También pueden realizarse biopsias de distintos órganos para encontrar células cancerígenas, cuando existe sospecha de la presencia de metástasis.

A pesar de que las probabilidades de supervivencia a largo plazo son bajas en esta etapa de la enfermedad, existen varias opciones de tratamiento que pueden prolongar la vida. También existen tratamientos que permiten reducir las molestias y mejorar la calidad de vida (cuidados paliativos). Algunos pacientes que se encuentran en esta etapa deciden ya no recibir ningún tratamiento, sin embargo, esta es una decisión muy personal y es muy importante expresar sus deseos a su médico y seres queridos para que puedan apoyarla en dicha decisión. Los tratamientos de elección para el cáncer metastásico son los que actúan a nivel sistémico, como la quimioterapia y la terapia hormonal, sin embargo en algunos casos puede requerirse de cirugía o radioterapia, dependiendo de qué tan disperso se encuentre el cáncer y qué órganos estén afectados.

Estadios clínicos o etapas clínicas

Una vez que se confirma el diagnóstico de cáncer de mama, el oncólogo determina el estadio o etapa clínica en la que se encuentra. Esto refleja qué tan avanzada está la enfermedad, permite tomar decisiones en torno al mejor tratamiento y ayuda a estimar el pronóstico del paciente. Para determinar el estadio se evalúa el tamaño del tumor primario (el tumor principal que salió en la mama), el involucro de los ganglios linfáticos de la región y la presencia de metástasis en otros órganos.

Existen los siguientes estadios clínicos:

- 0: Se trata de un carcinoma in situ, es decir, un carcinoma que no ha invadido los tejidos a su alrededor. No se involucran ganglios linfáticos ni hay metástasis a otros órganos.
- I: A partir de esta etapa, se trata de un carcinoma invasor. Sin embargo, en la etapa I el tumor primario (el primero que sale en la mama) mide 2 cm o menos y el cáncer no ha involucrado a los ganglios linfáticos ni hay metástasis.
- IIA: Se refiere a un carcinoma invasivo menor a 2 cm con afectación de ganglios linfáticos axilares, o un tumor de entre 2 y 5 cm sin afectación de ganglios linfáticos. No hay metástasis.
- IIB: Esta etapa corresponde a tumores primarios de entre 2 y 5 cm con afectación de ganglios linfáticos axilares, y a tumores mayores de 5 cm sin involucro de ganglios linfáticos. No hay metástasis.
- IIIA: En este estadio se clasifican a tumores primarios de cualquier tamaño que no involucran ni a la piel ni a la pared torácica, pero que se acompañan de afectación importante de los ganglios linfáticos axilares o de los ganglios mamarios (situados en la línea media del pecho). No hay metástasis.
- IIIB: El tumor primario está infiltrando la piel o la pared torácica y puede o no acompañarse de involucro ganglionar. No hay metástasis.
- IIIC: No importa el tamaño del tumor primario. En este estadio se clasifican los casos en que haya afectación de ganglios linfáticos supraclaviculares (arriba de la clavícula). No hay metástasis.
- IV: Este último estadio se caracteriza por que el cáncer ha invadido otros órganos del cuerpo, es decir, hay metástasis. Los lugares en donde el cáncer de mama hace metástasis más frecuentemente son hueso, pulmón, hígado y cerebro.

Entre más tempranamente se detecte el cáncer de mama, hay mayores probabilidades de supervivencia. Lo deseable es detectarlo antes de invada otros tejidos u órganos. Por eso es de suma importancia conocer y practicar la tríada de detección oportuna.

Desgraciadamente, en los países de América Latina, como en otros países subdesarrollados, la mayoría de las pacientes con cáncer de mama son diagnosticadas en etapas avanzadas de la enfermedad. Por ejemplo, en México y Brazil sólo el 10% y el 20%, respectivamente, de los casos son diagnosticados en etapas 0 y I, y más del 50% en etapas III y IV.35 Esto en contraste con lo que ocurre en Estados Unidos de América, por ejemplo, donde el 60% de los casos son diagnosticados en etapas 0 y I.

Comúnmente se habla de “cáncer de mama en etapa temprana” cuando está en los Estadios 0, I o II. Si el cáncer de mama ha progresado a estadios posteriores o ha sido diagnosticado en estadios III o IV, se le denomina “cáncer de mama avanzado”. La siguiente tabla muestra las características, causas , síntomas , tratamiento , y la visión del paciente al respecto de la enfermedad.

Las hormonas son sustancias que produce nuestro cuerpo y que sirven para que las células se comuniquen entre sí. Las células que reciben los mensajes tienen proteínas que sirven como receptores para estas hormonas. Cuando la célula recibe el estímulo de esta hormona lleva acabo alguna función determinada. Los estrógenos y la progesterona son las principales hormonas femeninas y tienen importantes funciones en el desarrollo sexual de las mujeres y el embarazo. Entre sus funciones está el desarrollo de las mamas. Tanto las células normales de la mama como las células de la mayoría de los cánceres de mama tienen receptores para estrógenos (RE) y progesterona (RP). Estas hormonas promueven el crecimiento del tumor.

Cuando se confirma el diagnóstico de cáncer mediante una biopsia (herramienta de diagnóstico que consiste en la toma de una muestra del tejido para ser estudiada por un patólogo), una parte importante del estudio del tumor es determinar si éste tiene receptores para estrógenos y progesterona. Puede tener uno, ambos o ninguno. Cuando tiene sólo receptores de estrógenos se le llama cáncer RE+ o receptor de estrógenos positivo; cuando sólo tiene para progesterona se le llama RP+ o receptor de progesterona positivo; y si tiene ambos se llama receptor de hormonas positivo. Esto es importante porque los tumores que resultan positivos para estos receptores tienden a crecer de forma más lenta y además responden mejor a la terapia hormonal.

HER2/neu es una proteína que se encuentra en las células de la mama y se encarga de promover su crecimiento. Existe un gen encargado de decirle a la célula que produzca esta proteína. Una quinta parte de los cánceres de mama presentan un exceso de HER2/neu, y como consecuencia hay un exceso en el crecimiento y proliferación de las células. Cuando se hace la biopsia, además de buscar si las células del tumor son positivas para los receptores hormonales, se busca si tienen un exceso de la proteína HER2/neu. Aunque los tumores que son HER2/neu positivos tienden a ser más agresivos, afortunadamente en la actualidad existen tratamientos que actúa sobre estos receptores, como el trastuzumab. Éste se utiliza en combinación con la quimioterapia en pacientes con cáncer de mama HER2neu positivo.

Detección oportuna

Como se mencionó anteriormente, existen muchas cosas que pueden hacerse para reducir el riesgo de desarrollar cáncer de mama, sin embargo, aunque se sigan todas las recomendaciones de un estilo de vida saludable, no es posible evitarlo por completo. Por eso es muy importante detectarlo a tiempo, es decir, cuando se encuentra en una etapa clínica temprana.

¿Qué puedo hacer para detectar oportunamente el cáncer de mama? La Organización Mundial de la Salud, normativas de distintos países,así como diferentes asociaciones científicas y organizaciones no gubernamentales recomiendan que las mujeres practiquen:
• Mamografía anual o bianual a partir de los 40 años de edad
• Exploración clínica mamaria anual a partir de los 25 años de edad
• Autoexploración mamaria con la finalidad de conocer sus senos

La autoexploración mamaria se refiere a la revisión de las mamas por la misma mujer con el fin de familiarizarse con la forma, textura y características normales de las mismas y ser capaz de identificar cualquier anormalidad que pueda presentarse y requiera atención. Existen diversas recomendaciones sobre el momento de inicio y la periodicidad de las prácticas de detección oportuna, según el país. La Sociedad Americana de Cáncer de los Estados Unidos (American Cancer Society) recomienda la autoexploración mamaria mensual en todas las mujeres a partir de los 20 años de edad. En Latinoamérica no hay un estándar común acerca de la edad de inicio y periodicidad recomendadas para la práctica de la autoexploración, aunque en general se recomienda su práctica.

Mientras la mujer tenga períodos menstruales, lo más recomendable es que realice la autoexploración entre dos y cinco días después de haber terminado el sangrado menstrual, pues es cuando las mamas se encuentran menos inflamadas y sensibles, lo que hará el examen más sencillo. Sin embargo, la autoexploración puede realizarse en cualquier momento. Para las mujeres después de la menopausia, es recomendable elegir un día fijo al mes para recordar realizarse la autoexploración. Finalmente, si la mujer se encuentra en período de lactancia, se recomienda que la exploración se realice después de haber amamantado al bebé para que las mamas estén vacías de leche. Es importante tener en cuenta que durante la lactancia es común que las mamas se sientan diferentes, irregulares y sean más sensibles. Se recomienda consultar al médico para aclarar cualquier duda.

La autoexploración mamaria consiste en un examen visual y un examen manual.
El examen visual consiste en mirarse las mamas frente a un espejo, ya sea de pie o sentada, y adoptando las siguientes posiciones:

El examen manual se refiere a la palpación de las mamas para identificar sus estructuras y encontrar cualquier anormalidad como bolitas o áreas dolorosas. La mujer puede estar de pie, sentada o acostada, aunque ésta última es la más recomendable pues es en donde el tejido mamario se distribuye de forma más pareja sobre la pared del pecho y es más fácil palparlo.

Utilizando los tres dedos centrales, como se muestra en la imagen, se deben realizar movimientos circulares pequeños y firmes. La palpación no debe ser brusca ni muy dolorosa, pero sí lo suficientemente firme y profunda para que puedan sentirse las estructuras de la mama. Se comienza a tocar desde lo más profundo de la axila (pues ahí también hay tejido mamario) y tener mucho cuidado para asegurarse de recorrer toda el área de la mama. Existen tres patrones que pueden seguirse para asegurarse de no pasar por alto ningún área de la mama:

a. Formando líneas verticales
Este patrón es el más recomendado, pues existe evidencia que señala que de esta forma no se omite ningún área de la mama. Se comienza palpando desde lo más externo de la mama, en la axila y por debajo de la clavícula y se van haciendo círculos pequeños mientras se van moviendo los dedos hacia abajo hasta sentir las costillas. Los dedos se mueven ligeramente hacia un lado y se continúan haciendo circulitos, pero esta vez mientras los dedos se van moviendo hacia arriba y así sucesivamente hasta llegar al esternón.

b. Formando líneas horizontales
También comienza a palparse desde la parte superior externa (en la axila) y se van haciendo circulitos avanzando hacia la línea media (en dirección al esternón) y luego en el otro sentido. Se va palpando hasta que se sienta el esternón en la línea media y las costillas lateralmente, para asegurarse que se palpe toda la mama y así continuar hasta sentir las costillas en la parte inferior de la mama.

c. Formando círculos concéntricos
Se comienza a palpar en la esquina externa (donde está la axila) y se continúan haciendo los circulitos, siguiendo un patrón de un círculo más grande que rodea la mama, una vez que se cerró ese círculo, se sigue el patrón de un círculo más pequeño y así sucesivamente hasta llegar al pezón.

Sin importar qué patrón se siga, finalmente hay que presionar ligeramente el pezón utilizando los dedos pulgar e índice para ver si hay salida de líquido. Como se mencionó anteriormente, es normal que exista un poco de secreción blanquecina o amarillenta, pero si es gran cantidad o si el líquido es café o hay sangre, es necesario acudir al médico.

Es muy importante que al detectar alguno de los siguientes síntomas, se acuda con un médico para revisión y si es necesario realizar los estudios pertinentes para confirmar el diagnóstico.

- Bolita en la mama. El síntoma más común del cáncer de mama es la presencia de una bolita o bulto en la mama. Las bolitas en la mama son muy comunes, y la gran mayoría de ellas son ocasionadas por condiciones benignas como los quistes, fibroadenomas y lipomas. Sin embargo, es importante reportarle al médico cualquier bulto o bolita que se identifique. Cuando una mujer comienza a autoexplorarse, es difícil poder diferenciar entre la presencia de una nueva bolita y la nodularidad normal de la mama pero esto se va aprendiendo con la práctica de la autoexploración mamaria y el conocimiento del cuerpo.

- Salida de líquido del pezón (que no sea leche durante la lactancia materna). En ocasiones es normal que cuando se presiona el pezón salga un poco de líquido blanquecino o amarillento. Si sale mucho líquido de otro color (café o rojo) o sale sangre, entonces puede ser un signo de alguna enfermedad en la mama. Generalmente la salida de líquido por el pezón se asocia con condiciones benignas de la mama, pero en algunas ocasiones pudiera tratarse de cáncer. La salida de leche cuando no se está amamantando a un bebé puede relacionarse con algunos desórdenes hormonales.

- Inflamación de la mama, ya sea completa o sólo de una parte, en especial si está presente sólo de un lado.

- Cambios en la forma de la mama: hundimientos, bultos visibles, etc.

- Cambios en la piel: puede estar engrosada, irritada, con mucha comezón, puede tener cambios de color (roja, café, morada) o verse como la cáscara de una naranja, a veces incluso puede haber llagas o úlceras.

- Cambios en el pezón: hundido o apuntando hacia otra dirección.

- Dolor: Es normal que a veces las mamas duelan, por ejemplo cuando se acerca la menstruación, pero éste es un dolor cíclico (llega cada mes y luego se va) y más difuso (por toda la mama). Cuando el dolor no es cíclico y se encuentra localizado en un área específica de la mama, puede indicar alguna enfermedad subyacente. La mayoría de las bolitas dolorosas se deben a condiciones benignas, sin embargo en algunos casos el cáncer de mama puede ocasionar dolor mamario.

La exploración clínica mamaria se refiere a la exploración de las mamas por un médico o enfermera expertos para poder identificar cambios que sean sugestivos de cáncer o alguna anormalidad. Es muy importante hacer de la exploración un hábito y acudir a dicha revisión aunque no se sienta nada raro en las mamas, pues el médico o enfermera tienen la experiencia y capacitación necesaria que les permite identificar cosas que tal vez la mujer ha pasado por alto.

No hay consenso en los diferentes países de Latinoamérica al respecto de la edad de inicio y frecuencia de práctica recomendadas. Sin embargo, en la mayoría de países se recomienda. Por ejemplo, en Brasil y Colombia se recomienda pacticarla de forma anual entre los 40 y los 69 años de edad, mientras que en Perú, México y Cuba se recomienda practicarla anualmente a partir de los 20, 25 y 30 años de edad respectivamente. En algunos países ni siquiera se especifican las edades a las cuales se recomienda, como son los casos de Argentina, Bolivia y Panamá.

Durante la exploración clínica de la mama, el médico o enfermera le pedirá que se desvista de la cintura para arriba y primero observará las mamas. Es posible que le pida que suba las manos detrás de la cabeza, o en las caderas, similar a las posiciones que se recomienda adoptar en el autoexamen mamario. Esta parte de la exploración tiene por objeto identificar cualquier asimetría en la forma, tamaño, posición de los pezones y aspecto de la piel.

Después el médico o enfermera palpará las mamas para buscar cambios en la textura o presencia de bultos, hundimientos, etc. La palpación será mientras la paciente se encuentra sentada y luego acostada. Finalmente presionará el pezón como se describió antes para evaluar la salida de líquido.

La mastografía o mamografía es una radiografía de la mama. Sirve para ver las mamas por dentro, evaluar la densidad mamaria, la presencia de calcificaciones u otros datos sugestivos de cáncer de mama. Se le pueden dar dos usos distintos: tamizaje o diagnóstico (mastografía diagnóstica).

La mastografía de tamizaje es la herramienta más útil con la que se cuenta actualmente para detectar oportunamente el cáncer de mama. Se le llama “de tamizaje” o “de detección oportuna” porque se recomienda en mujeres aparentemente sanas, es decir, que no tienen ningún síntoma. La finalidad es detectar pequeños cambios que pudieran tratarse de cáncer de mama.

No existen estándares homogéneos en todos los países de América Latina al respecto de las recomendaciones para practicar la mastografía de tamizaje. En algunos de países de América Latina se recomienda hacer la primera mastografía a los 50 años de edad, como es el caso de Brasil, Chile, Colombia y Cuba, Panamá. En Argentina, México, Bolivia y Uruguay se recomienda a partir de los 40 años de edad. También hay variación en las frecuencias de práctica recomendadas. Algunos países la recomiendan cada 2 años: Brasil, México, Colombia, Urugual; mientras que en otros la recomendación es anual: Argentina, Bolivia, Chile y Panamá.

En general, la mamografía de tamizaje no se recomienda en mujeres menores de 35 años de edad porque las mamas de mujeres menores de esta edad tienden a ser más densas y esto dificulta la visualización de la imagen. Si la mujer tiene tres o más factores de riesgo para desarrollar la enfermedad, entonces deberá realizarse la primera mastografía a los 35 años. Finalmente, si una familiar directa (madre, hermana, hija) tuvo cáncer de mama, es importante comenzar a llevar vigilancia con el especialista (oncólogo) a partir de 10 años antes de la edad de diagnóstico de la familiar, para que éste pueda darle las recomendaciones específicas a su caso.

La mastografía, así como el ultrasonido mamario y otros estudios de imagen que se utilicen para el diagnóstico de cáncer de mama, se reportan siguiendo un sistema llamado BI-RADS (Breast Imaging Reporting and data Systems). Este sistema tiene como objetivo estandarizar las interpretaciones de los estudios de imagen mamaria para que su evaluación sea más fácil por distintos médicos y en hospitales y centros de salud. El sistema tiene 7 categoría.

- Categoría 0: Estudio insuficiente. Es necesario repetir la mastografía desde otro ángulo o con acercamientos o realizar otro estudio como un ultrasonido mamario, pues con el estudio actual no es posible confirmar ni descartar la presencia de algo anormal en las mamas. También es recomendable comparar la mastografía actual con otras más antiguas para ver si hay cambios. - Categoría 1: No se encuentra nada anormal en las mamas, no hay masas ni calcificaciones y las mamas se observan simétricas y normales. - Categoría 2: Hallazgos benignos. No hay nada sugestivo de cáncer, sólo hallazgos benignos como calcificaciones benignas, fibroadenomas, etc. - Categoría 3: Hallazgos probablemente benignos. Se recomienda vigilancia médica y repetir el estudio 6 meses después para ver si hay cambios. - Categoría 4: Baja sospecha de cáncer. Los hallazgos no son definitivamente malignos, sin embargo existe la posibilidad de que lo sean, por lo que se recomienda una biopsia para confirmar el diagnóstico. - Categoría 5: Alta sospecha de cáncer. Los hallazgos tienen una muy alta probabilidad de ser cáncer y es muy importante realizar una biopsia lo antes posible. - Categoría 6: Malignidad comprobada por biopsia. Se utiliza cuando ya se tiene el diagnóstico de cáncer por medio de biopsia, y sirve para reportar mastografías que muestren cómo va respondiendo el cáncer al tratamiento.

La imagen izquierda muestra una mastografía normal, sin hallazgos, mientras que en la imagen derecha se muestra una mastografía en la que aparece una tumoración sospechosa que amerita ser estudiada.

En la mayoría de las mujeres no hay ninguna molestia o hay molestias mínimas durante la mastogradía. Sin embargo, para algunas mujeres el estudio puede ser incómodo e incluso doloroso. Es importante recordar que estas molestias, de presentarse, son pasajeras y la mastografía es el estudio que permite detectar el cáncer de mama de manera más temprana, inclusive cuando NO existe ningún síntoma.

Tratamiento

Existen varios tipos de tratamiento para el cáncer de mama. Los principales son: cirugía, radioterapia, quimioterapia y terapia hormonal. Es común que se combinen varios o todos estos tratamientos, dependiendo del caso de cada paciente.

Se le llama terapia adyuvante al tratamiento que se da después de realizar una cirugía terapéutica, incluso cuando ya no se detecten células de cáncer. El objetivo de este tratamiento es impedir que el cáncer regrese. La quimioterapia y radioterapia son ejemplos de tratamientos adyuvantes, cuando son administrados después de la cirugía. No todos los pacientes requieren terapia adyuvante, esto dependerá del tipo de cáncer que se haya tenido, el estadio en el que fue tratado y el tipo de cirugía que se realizó.

Por otro lado, la terapia neoadyuvante se refiere al tratamiento que se da antes de realizar la cirugía (por ejemplo quimioterapia, radioterapia o terapia hormonal), con el objetivo de reducir el tamaño del tumor y que la cirugía sea algo más sencilla. Es muy importante hablar con su médico para que aclare sus dudas al respecto de qué tratamiento es el indicado para usted, si habrá necesidad de combinar tratamientos y qué esperar antes, durante y después del mismo.

La mayoría de los pacientes con cáncer de mama requieren de una cirugía para remover el tumor y también se utiliza para obtener una muestra de los ganglios linfáticos que se encuentran bajo la axila y estudiarlos para evaluar si el cáncer se pudo haber dispersado. Las opciones quirúrgicas para tratar el cáncer de mama incluyen la cirugía conservadora de mama y la mastectomía.

La cirugía conservadora consiste en remover solamente una sección de la mama, donde se encuentra el tumor, pero no la mama completa. Este tipo de cirugía puede ser una lumpectomía, en la que se remueve solamente el tumor con un estrecho margen de tejido sano, o la cuadrantectomía, en la que se remueve el tumor y un margen más amplio de tejido alrededor (una cuarta parte de la mama). El tejido que se reseca durante la cirugía se envía con el patólogo para que lo analice y determine si con esa cirugía fue posible remover todo el cáncer o si es necesario otra cirugía.
Es frecuente que la cirugía se acompañe de tratamiento posterior (tratamiento adyuvante) con radioterapia y/o quimioterapia.

La mastectomía consiste en remover la mama completa. Existen varios tipos de mastectomías. Puede ser la mastectomía simple (también llamada mastectomía total), en la cual se remueve la mama completa incluyendo el pezón, pero sin quitar los ganglios linfáticos ni el músculo de la pared del pecho. Otra variante es la mastectomía con preservación de la piel en la cual se remueve el tejido completo de la mama, pero preservando la piel (incluso a veces el pezón y la areola), la cual suele utilizarse cuando va a realizarse una cirugía reconstructiva inmediatamente. Finalmente, la mastectomía radical modificada consiste en una mastectomía simple más la remoción de los ganglios linfáticos axilares.

Como todas las cirugías, éstas tienen ciertos riesgos como posible sangrado e infección de la zona en cuestión, además de algunos efectos secundarios como dolor, inflamación y cicatrices, además de los evidentes cambios de la forma de la mama operada. Dependiendo de si hubo o no remoción de los ganglios linfáticos, puede aparecer algo que se conoce como linfedema, lo cual consiste en inflamación del brazo que puede acompañarse de dolor.

El sistema linfático está formado por ganglios y conductos que se encargan de drenar líquido de los tejidos y transportar productos de desecho. Si los ganglios y conductos linfáticos de la axila son removidos durante la cirugía, es posible que el brazo no pueda drenarse correctamente y por eso se inflama. El linfedema suele aparecer a los meses de la cirugía pero también puede aparecer varios años después. Actualmente existen muy buenas opciones para reconstruir la mama después de una cirugía para tratar el cáncer de mama. La cirugía reconstructiva puede llevarse a cabo durante la misma cirugía conservadora o mastectomía, o más tarde. Esta cirugía tiene como objetivo restaurar la forma y apariencia de las mamas. Es importante considerar esta opción antes de realizar la primera cirugía y hablarlo con el cirujano y cirujano plástico para que desarrollen un plan de tratamiento adecuado. Existen varias opciones como implantes de silicona, de solución salina o incluso de tejido de otras partes del cuerpo.

La radiación es otro tratamiento empleado para el cáncer de mama que consiste en utilizar rayos de alta energía u otros tipos de radiación que destruyen las células cancerígenas y evitan que éstas vuelvan una vez que se hayan eliminado. Existen dos tipos de radioterapia; la radiación externa y la interna. El tipo de radiación y la forma en la que se empleará dependerá del tipo de cáncer y estadio en el que se esté tratando. La radioterapia es comúnmente empleada en pacientes que han tenido una cirugía conservadora de mama. Sin embargo también puede acompañar a una mastectomía cuando se han encontrado células cancerígenas en los ganglios linfáticos, o cuando hay metástasis a huesos y cerebro, por ejemplo.

En la terapia con radiación externa, una máquina fuera del cuerpo enfoca el rayo hacia la parte afectada de la mama, la cual dependerá del tamaño del tumor, del tipo de cirugía que se haya realizado y si hay o no ganglios linfáticos involucrados. Si la radioterapia va a administrarse después de una cirugía, generalmente se espera un mes o más, hasta que el tejido se haya recuperado de la misma. Si el tratamiento también incluye quimioterapia, generalmente se esperará a que se haya concluido con el tratamiento de quimioterapia para iniciar con la radioterapia. El procedimiento es indoloro y cada sesión es relativamente corta (algunos minutos). Algunos efectos adversos de la radioterapia son inflamación de la mama, sensación de pesadez, fatiga, e irritación de la piel (parecido a una quemadura de sol). Dichos cambios suelen durar algunos meses en desaparecer. También pueden aparecer algunos otros cambios en el tejido de la mama, como que ésta se haga más firme y pequeña, por lo que es importante considerarlo si se está pensando en una cirugía reconstructiva.

La radiación interna, también llamada braquiterapia o radiación por implante, consiste en pequeños implantes en forma de semillas, catéteres, perdigones, etc. que se ponen dentro o cerca del tumor y emiten la radiación. Este tipo de radioterapia se puede utilizar en pacientes que tuvieron una cirugía conservadora de mama y que reciben radioterapia externa para que el área del tumor reciba una dosis extra de radiación, o puede utilizarse en lugar de la radiación externa. Una vez más, el tipo de cáncer, el tamaño del tumor y las características de cada paciente serán las determinantes del tipo de terapia que se va a utilizar. Los efectos secundarios de la braquiterapia incluyen enrojecimiento, inflamación, dolor, formación de hematomas, infección del área y fatiga.

La quimioterapia es un tratamiento que consiste en la administración de fármacos que eliminen las células cancerígenas, ya sea matándolas directamente o impidiendo que se dividan. La quimioterapia puede ser administrada por medicamentos orales, inyectados en alguna vena o músculo, afectando las células de todo el cuerpo (quimioterapia sistémica), o aplicados directamente en algún órgano o tejido afectando únicamente las células que se encuentren ahí (quimioterapia regional). El tipo de quimioterapia que se utilizará, dependerá como siempre, del tipo de cáncer y estadio en que se encuentre.

La quimioterapia puede utilizarse como terapia neoadyuvante, es decir, antes de la cirugía con el fin de reducir el tamaño del tumor y que la cirugía sea más sencilla, además de que el médico podrá evaluar si el tumor responde a esos fármacos en particular en caso de que necesite utilizarlos como terapia adyuvante. La terapia adyuvante es la que se utiliza con el fin de eliminar las células cancerígenas que pudieron haber quedado después de realizar la cirugía. Otra indicación para la quimioterapia es cuando el cáncer ha avanzado lo suficiente como para salir de la mama y el área axilar. El tiempo que dure el tratamiento y el número de ciclos necesarios dependerán del tipo de cáncer, estadio clínico, los efectos secundarios que presente la paciente y la respuesta del cáncer a la terapia.

La quimioterapia puede tener diversos efectos adversos. Los fármacos que se utilizan en la quimioterapia actúan atacando las células que se dividen rápidamente (que es el caso de las células del cáncer),. Sin embargo existen otras células normales en el cuerpo que también se dividen rápidamente, como las del cabello, tracto gastrointestinal, médula ósea, etc., y también son afectadas por la quimioterapia. Es por esto que los principales efectos adversos de la quimioterapia están relacionados con la afección de las células normales de estos tejidos.

Es importante mencionar que la mayoría de los efectos secundarios causados por la quimioterapia desaparecen una vez que termina el tratamiento, otros efectos son más comunes con el uso de ciertos medicamentos en específico, pero no con otros. Otro punto importante es que la aparición de los efectos adversos también dependerá de cada mujer; hay pacientes que presentan varios de los efectos, mientras que algunas presentan pocos de ellos. Es muy importante hablar con su médico sobre los efectos adversos que se presenten durante la quimioterapia para evaluar el esquema de tratamiento y para considerar medicamentos que pueden ayudar a disminuir algunos efectos.

Entre los efectos adversos más comunes de la quimiterapia están la pérdida de cabello, úlceras en la boca, náusea, vómito, aumento o pérdida del apetito, baja cuenta de células sanguíneas (lo cual puede derivar en aumento de infecciones, formación de hematomas y fatiga, entre otras cosas) En mujeres jóvenes puede haber cambios en los ciclos menstruales y la fertilidad, pero esto depende de la edad de la paciente y otros factores. Algunos fármacos pueden producir neuropatía, es decir, daño a los nervios periféricos (no al cerebro ni médula espinal), principalmente en las manos y pies, y producir dolor, entumecimiento y otras molestias. Algunos fármacos pueden causar daño permanente al corazón, pero esto depende del fármaco que se utilice, de la dosis y del tiempo de tratamiento; los médicos evalúan muy cuidadosamente la aparición de este tipo de efectos y el correcto funcionamiento del corazón. Algunas mujeres también han reportado problemas de concentración y de memoria, pero no son efectos permanentes. Existe también un mayor riesgo de padecer leucemia en comparación con las mujeres que no reciben quimioterapia, pero esta es una complicación muy rara, aunque igual debe vigilarse.

Como se menciona anteriormente, es importante mencionarle al médico cualquier síntoma que se presente durante el tratamiento, pues esto le servirá para evaluar el esquema de tratamiento, así como ayudarle a tratar algunos de los signos y síntomas que pudieran presentarse y darle orientación al respecto.

La terapia hormonal está enfocada en remover las hormonas y/o bloquear sus receptores para evitar que promuevan el crecimiento del tumor de la mama. Como se mencionó anteriormente, los estrógenos y la progesterona son las principales hormonas que estimulan el crecimiento de tumores en la mama, por lo que la terapia se enfoca a bloquear la acción de dichas hormonas. El tamoxifeno es uno de los fármacos más utilizados en pacientes que se encuentran en etapas tempranas del cáncer de mama o con metástasis, pero además es importante evaluar si el cáncer tiene receptores positivos para éstas hormonas.

Los efectos adversos más comunes de la terapia hormonal incluyen fatiga, bochornos, sequedad vaginal o sangrados, cambios de humor. Otros efectos adversos más serios, pero menos frecuentes son el incremento de riesgo de desarrollar cáncer de endometrio (en el útero) en mujeres post-menopaúsicas y la formación de coágulos, que generalmente se forman en las piernas, pero a veces pueden irse a los pulmones y generar un embolismo pulmonar. Al igual que en cualquier otro tipo de tratamiento, es importante reportarle al médico cualquier signo o síntoma que se presente, como sangrados intermenstruales o sangrados después de la menopausia, dolor en el pecho, falta de aire, etc.

Los cuidados paliativos también se conocen como tratamiento de soporte o de manejo de síntomas y tiene como objetivo mejorar la calidad de vida de las personas que tienen una enfermedad muy seria o que amenaza la vida, como el cáncer. Los cuidados paliativos se enfocan en prevenir y tratar los síntomas de la enfermedad, los efectos secundarios del tratamiento, así como dar apoyo psicológico, social y espiritual a los pacientes y sus familias. Este tipo de tratamientos ayudan a manejar situaciones como la depresión, ansiedad, dolor, náusea y vómitos, confusión, problemas de sueño, falta o aumento de apetito, fatiga, etc. Es importante tener en cuenta este tipo de tratamiento, ya que el bienestar emocional y psicológico del paciente van de la mano con el físico.

Cuando se confirma un diagnóstico de cáncer de mama, muchas cosas cambian en el estilo de vida de la persona afectada. Estos cambios son algo que debe manejar la misma persona en conjunto con su familia y seres queridos. Sin embargo, existen algunas recomendaciones que pueden ser de utilidad para tener un mejor manejo emocional de la situación, así como para llevar un estilo de vida saludable y adecuado a la situación.

Mientras se enfrenta esta enfermedad, es normal que las mujeres pasen por diversas etapas emocionales. Cada persona es diferente y es normal tener distintas emociones y sentimientos al respecto y que éstos vayan cambiando a lo largo del tiempo. El miedo, la ansiedad y la depresión son emociones comunes y surgen por diversas razones. Existe una gran incertidumbre respecto a qué esperar del curso de la enfermedad, el tratamiento y la recuperación, hay que lidiar con los efectos secundarios del tratamiento, los cuales pueden generar mucho malestar en algunas pacientes, y a veces hay que afrontar los cambios de imagen que pueden aparecer como consecuencias de la cirugía y la quimioterapia.

Es común experimentar diversos cambios emocionales durante las distintas fases de la enfermedad: el diagnóstico, cada uno de los diferentes tratamientos que se reciben y la recuperación. Cada mujer es diferente, pero hablar acerca de las emociones y experiencias vividas puede ayudar a sobrellevar mejor los problemas a los que se enfrentan. Una posibilidad es incorporase a algún grupo de apoyo en los que se puede hablar con otras personas que han pasado por la misma situación. Para algunas mujeres es útil escuchar los testimonios de otras pacientes que van más adelantadas en el proceso de recuperación. Otra opción que puede ser muy beneficiosa es la búsqueda de ayuda profesional con psicólogos y/o psiquiatras con el fin de un mejor manejo de las emociones. También es importante tener una buena comunicación con su pareja, familiares, amigos o personas con las que sienta confianza para expresar sus emociones, preocupaciones, miedos, etc., aunque esto no siempre es fácil. En estos casos, el apoyo profesional psicológico no sólo de la paciente, sino también de la familia más cercana, puede ser de gran beneficio para todos.

Algunas mujeres prefieren interrumpir su vida laboral durante el tratamiento, pero esta es una decisión personal. Aunque se puede elegir continuar trabajando, esto dependerá de cómo se sienta y lo que esté dispuesta a hacer. Es recomendable encontrar actividades que le interesen y puedan mejorar su estado de ánimo, como podrían ser: hacer cosas manuales, leer, ver cine, caminar, o en general cualquier cosa que la haga sentir mejor.

También es común que las pacientes teman las revisiones médicas porque les preocupa que vayan a haber malas noticias, como un regreso de la enfermedad. Esto puede provocar mucha ansiedad y miedo cuando se acerca una revisión, pero hay que recordar que es parte esencial del cuidado médico, y compartir esas preocupaciones con la pareja, amigos, familiares y su círculo de apoyo puede ayudar mucho.

Existen factores tanto físicos como psicológicos que pueden afectar la vida en pareja y la sexualidad de las mujeres durante esta enfermedad. Los factores físicos pueden ser consecuencia de la enfermedad en sí o del tratamiento. Los cambios hormonales que resultan del tratamiento pueden producir sequedad vaginal, bochornos, alteraciones del sueño y cambios emocionales. Asimismo, como consecuencia de la quimioterapia, puede presentarse sequedad vaginal, dolor durante las relaciones sexuales y dificultad para alcanzar el orgasmo. Los factores psicológicos/emocionales como el cansancio, estrés, deterioro del autoestima, miedo y demás también pueden disminuir el deseo sexual y afectar la relación de pareja.

¿Qué se puede hacer para mejorar esto? La buena comunicación con la pareja es el pilar fundamental para mejorar este aspecto de vida. Hay que recordar que todo paso por esta enfermedad también puede ser difícil para la pareja y tener una buena comunicación es beneficioso para ambos. En cuanto a la sexualidad, recordar que se trata de algo tanto físico como emocional y que no hay que sentir presión al respecto.

Para recuperar el deseo sexual puede ayudar el incorporar distintos elementos que favorezcan la sensualidad como la música, olores, sabores, masajes y baños relajantes. Sin duda, la comunicación entre la pareja es lo más importante, por lo que se recomienda hablar entre los dos abiertamente de todos estos aspectos.

Es común que durante el tratamiento con quimioterapia y radioterapia se presenten efectos adversos que pueden afectar la alimentación, como náuseas, vómitos, úlceras en la boca, estreñimiento, pérdida de peso, cambios en el apetito, etc. Por eso es muy importante mantener una alimentación adecuada para tener fuerzas y que sea más fácil para nuestro cuerpo recuperarse tanto de la enfermedad como de los tratamientos. Hay quienes recomiendan tomar suplementos con vitaminas, sin embargo no existe evidencia científica que respalde que esto sea necesario; una dieta completa y balanceada debe ser suficiente para aportar todos los nutrientes necesarios. Algunas recomendaciones para lograr una buena alimentación son las siguientes.

- Tener una dieta balanceada y completa que incluya todos los grupos de alimentos; carbohidratos, proteínas, vitaminas, minerales y grasas, sin abusar de estas últimas. Tener una dieta rica en frutas y verduras es fundamental.
- Beber suficiente agua es muy importante, pues ayuda a proteger los riñones, así como prevenir la deshidratación. Beber a pequeños sorbos puede ayudar a evitar las náuseas. Además de agua también pueden beberse jugos naturales, leche, té, caldos, etc.
- Evitar el alcohol completamente, y de ser posible también evitar refrescos y otras bebidas muy azucaradas e irritantes.
- Se recomiendan alimentos suaves y fáciles de digerir, como pollo y pescado a la plancha, verduras al vapor, arroz, etc., y que no sean muy condimentados ni irritantes (salsas, aderezos, picante, alimentos ricos en grasas, café, etc.).
- Para evitar las náuseas se recomienda comer varias veces al día en porciones pequeñas, masticar bien los alimentos, no comer alimentos muy calientes ni muy fríos y evitar los olores muy penetrantes. Para evitar los olores es recomendable que alguien más cocine por usted si es posible, o tener disponible comida ya preparada (tal vez congelada) para que usted sólo la caliente y no tenga que exponerse a los olores al cocinar. - Es recomendable no comer mucho un par de horas previas al tratamiento para evitar las náuseas que aparecen después.
- Durante esta etapa es importante tener una dieta rica en calorías y proteínas, por lo que es recomendable evitar los productos light.
- Algunos fármacos utilizados durante la quimioterapia producen sabor metálico, así que se pueden utilizar cubiertos de plástico para disminuir las molestias.
- Si aparecen úlceras en la boca hay que evitar alimentos ácidos (cítricos, salsas picantes, chile, etc.) y elegir los que sean más suaves como yogurt, sopas, cremas de verduras y demás.
- Si hay diarrea, es recomendable disminuir la ingesta de grasas y lácteos, y elegir alimentos como arroz y pollo hervidos, vegetales cocidos, etc. Además existen medicamentos que pueden utilizarse, pero es importante consultar a su médico.

Una vez que el tratamiento haya finalizado, sigue siendo de suma importancia mantener una dieta completa y balanceada. Otras recomendaciones incluyen realizar alguna actividad física, siempre y cuando el médico lo considere pertinente, y que no pongan al cuerpo en estrés, como caminatas y yoga.

El tratamiento puede provocar cambios en el aspecto del cuerpo. Entre los más comunes están la pérdida de una o ambas mamas, la pérdida de cabello, la resequedad de la piel, el linfedema, etc. Existen varias recomendaciones que pueden ayudar a mejorar estos aspectos y sentirse mejor.

Por ejemplo, para el cuidado de la piel (especialmente para los efectos secundarios de la radioterapia) se recomienda.

- Usar cremas y aceites hidratantes.
- Utilizar protector solar y no exponer la piel al sol.
- Utilizar ropa holgada y ligera.
- No rascar la piel que ha sido tratada.
- Bañarse con agua tibia.
- No frotar la piel al secarla.
- No depilarse.
- Utilizar un jabón suave (neutro o de bebé) que cuide la piel.

La pérdida de cabello es uno de los efectos que puede aparecer tras el tratamiento con quimioterapia, sin embargo, ésta es reversible y el cabello vuelve a crecer una vez que el tratamiento termina. Durante el tratamiento y mientras el cabello crece, existen diversas opciones para mejorar el aspecto como puede ser el uso de una pañoleta, paliacate, gorro o peluca, lo cual dependerá de las preferencias personales. En cuanto a las cejas, también pueden caerse, pero pueden maquillarse. No se recomienda usar pestañas postizas para disimular la caída de las pestañas. Se puede utilizar delineador para maquillarse y tener en cuenta que al terminar el tratamiento con la quimioterapia, las pestañas así como el resto del vello corporal y cabello volverán a crecer.

Para tratar la caída del cabello se recomienda:
- Usar un shampoo suave.
- Evitar usar productos contra la caída del cabello.
- Lavar el cabello con agua tibia y sin frotar fuertemente.
- Secar el cabello suavemente y sin frotar.
- Evitar el uso de calor para secar el cabello o peinarlo (secadora, plancha, etc.).
- No utilizar tintes ni decolorantes.
- Cepillar el cabello suavemente.
- Proteger el cabello del frío y del sol.

A veces las uñas pueden cambiar de color con la quimioterapia, por lo que puede recomendarse pintarlas para que se vean parejas y arregladas.

En cuanto a los cambios en las mamas después de la cirugía, puede optarse por una cirugía reconstructiva o el uso de prótesis externas. Las prótesis externas están fabricadas de silicona para asemejar a la mama sana, se utilizan debajo del brasier y de la ropa. Hay varias formas y el objetivo es que pueda elegirse una prótesis que sea lo más parecida a su mama para que se sienta cómoda. De esta forma puede utilizar la misma ropa que ha utilizado siempre y sentir confianza y bienestar respecto a su imagen.

A pesar de todos los cambios que pueda tener su cuerpo durante y después del tratamiento, es importante reconocer su valor como persona y no permitir que los cambios que pueda tener su cuerpo afecten su autoestima y seguridad.

El tratamiento puede provocar cambios en el aspecto del cuerpo. Entre los más comunes están la pérdida de una o ambas mamas, la pérdida de cabello, la resequedad de la piel, el linfedema, etc. Existen varias recomendaciones que pueden ayudar a mejorar estos aspectos y sentirse mejor.

Por ejemplo, para el cuidado de la piel (especialmente para los efectos secundarios de la radioterapia) se recomienda.

- Usar cremas y aceites hidratantes.
- Utilizar protector solar y no exponer la piel al sol.
- Utilizar ropa holgada y ligera.
- No rascar la piel que ha sido tratada.
- Bañarse con agua tibia.
- No frotar la piel al secarla.
- No depilarse.
- Utilizar un jabón suave (neutro o de bebé) que cuide la piel.

La pérdida de cabello es uno de los efectos que puede aparecer tras el tratamiento con quimioterapia, sin embargo, ésta es reversible y el cabello vuelve a crecer una vez que el tratamiento termina. Durante el tratamiento y mientras el cabello crece, existen diversas opciones para mejorar el aspecto como puede ser el uso de una pañoleta, paliacate, gorro o peluca, lo cual dependerá de las preferencias personales. En cuanto a las cejas, también pueden caerse, pero pueden maquillarse. No se recomienda usar pestañas postizas para disimular la caída de las pestañas. Se puede utilizar delineador para maquillarse y tener en cuenta que al terminar el tratamiento con la quimioterapia, las pestañas así como el resto del vello corporal y cabello volverán a crecer.

Para tratar la caída del cabello se recomienda:
- Usar un shampoo suave.
- Evitar usar productos contra la caída del cabello.
- Lavar el cabello con agua tibia y sin frotar fuertemente.
- Secar el cabello suavemente y sin frotar.
- Evitar el uso de calor para secar el cabello o peinarlo (secadora, plancha, etc.).
- No utilizar tintes ni decolorantes.
- Cepillar el cabello suavemente.
- Proteger el cabello del frío y del sol.

A veces las uñas pueden cambiar de color con la quimioterapia, por lo que puede recomendarse pintarlas para que se vean parejas y arregladas.

En cuanto a los cambios en las mamas después de la cirugía, puede optarse por una cirugía reconstructiva o el uso de prótesis externas. Las prótesis externas están fabricadas de silicona para asemejar a la mama sana, se utilizan debajo del brasier y de la ropa. Hay varias formas y el objetivo es que pueda elegirse una prótesis que sea lo más parecida a su mama para que se sienta cómoda. De esta forma puede utilizar la misma ropa que ha utilizado siempre y sentir confianza y bienestar respecto a su imagen.

A pesar de todos los cambios que pueda tener su cuerpo durante y después del tratamiento, es importante reconocer su valor como persona y no permitir que los cambios que pueda tener su cuerpo afecten su autoestima y seguridad.

El linfedema puede aparecer como un efecto secundario a la remoción de los ganglios linfáticos. ¿Cómo saber si está desarrollando linfedema? Aparecen signos y síntomas como inflamación del brazo y mano, rigidez, sensación de pesadez, dolor y entumecimiento. El linfedema aparece en aproximadamente el 30% de las mujeres a quienes se les extirpan los ganglios linfáticos axilares, pero no hay una manera exacta de predecir quiénes lo desarrollarán y quiénes no. La mayoría de las pacientes que desarrollan linfedema lo hacen durante el primer año tras la cirugía, pero el riesgo de padecerlo es permanente.

Las mujeres a quienes les extirparon muchos o todos los ganglios linfáticos tienen un mayor riesgo de padecer linfedema, así como aquellas que recibieron radioterapia. Otros factores que aumentan el riesgo de presentar linfedema son: el uso de ropa muy apretada, la obesidad, las infecciones, cargar cosas pesadas, el calor y el exponerse mucho al sol. Los prinicipales factores protectores son la actividad física y realizar ejercicios para el brazo operado desde tan pronto como una semana después de la cirugía.

Para prevenir la aparición de linfedema, se recomienda:
- Evitar infecciones y quemaduras en la extremidad afectada, por eso hay que protegerse las manos al realizar tareas como cortar, coser, cocinar, cortarse las uñas, etc.
- Evitar depilarse las axilas con rastrillo y con cerca caliente. En lugar de esto pueden utilizarse cremas, aunque hay que consultar al médico porque algunas pueden irritar la piel.
- Cuando se tome la presión arterial o reciba una inyección, hay que procurar que se haga en el brazo contrario al afectado.
- No realizarse acupuntura en ese brazo.
- No consumir alcohol, tabaco y café.
- Evitar las picaduras, mordeduras y rasguños de animales. Si se vive en un lugar donde hay muchos mosquitos, utilizar repelente y cubrirse con prendas de manga larga.
- Usar jabones neutros.
- No realizar grandes esfuerzos con ese brazo, como cargar bolsos y maletas.
- Es favorable realizar alguna actividad que mejore la circulación de las extremidades, como la natación.
- Realizar ejercicios leves como levantar el brazo de vez en cuando, abrir y cerrar la mano con el objetivo de mejorar la circulación del brazo y evitar la inflamación.

Una vez que el linfedema ha aparecido, no hay cura. Sin embargo, si se comienza con tratamientos de rehabilitación ante la aparición de los primeros síntomas, muchas veces puede detenerse el avance del problema. Lo más importante es intentar prevenirlo, siguiendo las recomendaciones antes mencionadas.

Recibir un diagnóstico de cáncer de mama puede ser muy abrumador, atemorizante y es normal que haya muchas preguntas que se necesiten resolver. Es muy importante hablar abiertamente con su médico sobre cualquier duda o inquietud que se tenga sin miedo y sin pena. Estas son algunas preguntas que pueden ayudarle a guiarse durante la consulta con su médico:

1. ¿Exactamente qué tipo de cáncer tengo?
2. ¿En qué etapa/estadio se encuentra el cáncer?
3. Con base en lo anterior, ¿qué opciones de tratamiento tengo y cuál es el pronóstico?
4. ¿Puedo obtener una copia de mi reporte de patología? Esto le puede ayudar a consultar a otros médicos, investigar sobre su diagnóstico, mantener su historial médico, etc.
5. ¿Cómo puede este cáncer invadir mis ganglios linfáticos o hacer metástasis?
6. ¿Cuánta experiencia tiene usted tratando este tipo de cáncer?
7. ¿Necesito otros estudios para confirmar el diagnóstico?
8. ¿Qué tratamiento me recomienda y por qué?
9. ¿Es necesario considerar realizarme pruebas genéticas?
10. ¿Puedo obtener una segunda opinión? ¿Cómo puedo hacer esto?

Estas son sólo algunas de las preguntas que puede hacer al obtener su diagnóstico, pero recuerde tener confianza en su médico y preguntarle o comentarle cualquier duda, inquietud, molestia, etc.

Estadíos

Estadios clínicos o etapas clínicas
Una vez que se confirma el diagnóstico de cáncer de mama, el oncólogo determina el estadio o etapa clínica en la que se encuentra. Esto refleja qué tan avanzada está la enfermedad, permite tomar decisiones en torno al mejor tratamiento y ayuda a estimar el pronóstico del paciente. Para determinar el estadio se evalúa el tamaño del tumor primario (el tumor principal que salió en la mama), el involucro de los ganglios linfáticos de la región y la presencia de metástasis en otros órganos.

Existen los siguientes estadios clínicos:

Entre más tempranamente se detecte el cáncer de mama, hay mayores probabilidades de supervivencia. Lo deseable es detectarlo antes de invada otros tejidos u órganos. Por eso es de suma importancia conocer y practicar la tríada de detección oportuna.

Desgraciadamente, en los países de América Latina, como en otros países subdesarrollados, la mayoría de las pacientes con cáncer de mama son diagnosticadas en etapas avanzadas de la enfermedad. Por ejemplo, en México y Brazil sólo el 10% y el 20%, respectivamente, de los casos son diagnosticados en etapas 0 y I, y más del 50% en etapas III y IV.35 Esto en contraste con lo que ocurre en Estados Unidos de América, por ejemplo, donde el 60% de los casos son diagnosticados en etapas 0 y I.

La presencia de metástasis significa que el cáncer está en su estadio clínico más avanzado. En el cáncer de mama, los lugares más frecuentes de metástasis son los huesos, los pulmones, el hígado y el cerebro. Algunos signos y síntomas del cáncer metastásico incluyen debilidad y pérdida de energía, pérdida de peso, dolor y falta de aire.

Existen varias pruebas que pueden realizarse para detectar el cáncer metastásico, por ejemplo pruebas de marcadores tumorales, estudios de imagen y biopsias. Los marcadores tumorales son sustancias específicas producidas por algunos tumores que se elevan en la sangre y aparecen en las pruebas sanguíneas. En el caso específico del cáncer de mama, se utilizan marcadores como CA 15-3, CA 27-29, CA 125 y antígeno carcinoembrionario (CEA). Estos marcadores no son completamente específicos del cáncer de mama, es decir, también pueden encontrarse elevados en otros tipos de cáncer u otras condiciones benignas de mama (por ejemplo, el CA 15-3).
Las pruebas de imagen que habitualmente se realizan para revisar que no haya metástasis en los órganos más frecuentemente afectados son rayos-X, tomografía axial computarizada (CT-scan), resonancia magnética (MRI), tomografía por emisión de positrones (PET-scan) y gamagrama óseo. Cada uno de estos estudios utiliza métodos diferentes, pero todos sirven para obtener imágenes del cuerpo que sirvan para evaluar si existe diseminación del cáncer a distintas partes del cuerpo. También pueden realizarse biopsias de distintos órganos para encontrar células cancerígenas, cuando existe sospecha de la presencia de metástasis.

A pesar de que las probabilidades de supervivencia a largo plazo son bajas en esta etapa de la enfermedad, existen varias opciones de tratamiento que pueden prolongar la vida. También existen tratamientos que permiten reducir las molestias y mejorar la calidad de vida (cuidados paliativos). Algunos pacientes que se encuentran en esta etapa deciden ya no recibir ningún tratamiento, sin embargo, esta es una decisión muy personal y es muy importante expresar sus deseos a su médico y seres queridos para que puedan apoyarla en dicha decisión. Los tratamientos de elección para el cáncer metastásico son los que actúan a nivel sistémico, como la quimioterapia y la terapia hormonal, sin embargo en algunos casos puede requerirse de cirugía o radioterapia, dependiendo de qué tan disperso se encuentre el cáncer y qué órganos estén afectados.

Comúnmente se habla de “cáncer de mama en etapa temprana” cuando está en los Estadios 0, I o II. Si el cáncer de mama ha progresado a estadios posteriores o ha sido diagnosticado en estadios III o IV, se le denomina “cáncer de mama avanzado”. La siguiente tabla muestra las características, causas, síntomas, tratamiento, y la visión del paciente al respecto de la enfermedad.

El cáncer de mama es problema de salud público en América Latina, con aproximadamente 70 mil casos y 30 mil muertes por año, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud.

- Se estima que hay cerca de 385 mil mujeres viviendo con cáncer de mama en América Latina, lo que representa el 35% de los casos de cáncer en mujeres.
- Queda bajas tasas de utilización de la atención preventiva de mama (por ejemplo, exámenes de mamografía) para las mujeres de América Latina, como tal diagnóstico no es poco frecuente en la región.
- El cáncer de mama es la primera causa de muerte para las mujeres en América Latina, seguido por el cáncer cervical.

Después de que se diagnostica el cáncer de mama, los médicos deben determinar su “estadio” para determinar la situación en la que se encuentra la enfermedad. Los médicos pueden hablar sobre estadificación del cáncer de mama según la American Joint Committee en sistema de “TNM” del cáncer, que evalúa lo siguiente: tamaño del tumor, número de ganglios afectados, y si el cáncer de mama se ha extendido a otros órganos. Cuando el cáncer se ha expandido a otros órganos, se refieren a este como cáncer metastásico. Al definir cuánto se ha expandido el cáncer, se pueden evaluar las mejores opciones de tratamiento.

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El cáncer de mama metastásico (CMM) difiere en muchas formas del cáncer de mama en etapas tempranas. En las etapas avanzadas de la enfermedad, las opciones de tratamiento y los objetivos son muy diferentes, teniendo necesidades únicas en comparación con las pacientes en etapas tempranas.

Con el CMM, el tratamiento regular se volverá parte de su rutina diaria y muy probablemente se convertirá en una gran parte de su vida. En esta parte del camino, el objetivo del tratamiento es ganar el máximo control de la enfermedad con la menor cantidad de efectos secundarios.

Exploraremos el tratamiento más adelante en este folleto, sin embargo, primero tendremos alguna información sobre lo que sucede en su cuerpo cuando usted padece cáncer de mama.

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