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  • 07/02/2018
  • Argentina
  • MACMA

Asustadas y enojadas, así se sienten las mujeres diagnosticadas con cáncer de mama

Una encuesta realizada a 113 mujeres argentinas con esta enfermedad reveló que seis de cada diez habían abandonado las actividades que solían realizar al recibir el diagnóstico.

Una investigación llevada a cabo sobre 113 mujeres argentinas de más de 60 años con cáncer de mama metastásico (CMM) mostró que seis de cada diez (59%) dejaron de hacer alguna actividad a partir del diagnóstico, siendo las más comunes la actividad física, los quehaceres en el hogar y hasta el propio trabajo. Las principales razones esgrimidas fueron que su estado de salud no se los permitía y, en menor medida, que su médico no se los recomendaba.
Estas y otras conclusiones surgen de una encuesta realizada por IPSOS con el patrocinio de Pfizer a distintas ONGs, cuyos datos estadísticos y porcentuales sirvieron de base para elaborar el informe "Impacto del diagnóstico de cáncer de mama metastásico".



"Entre los objetivos que inspiraron la realización de esta encuesta, se destaca recabar información sobre el impacto que tiene la condición sobre la vida cotidiana de las mujeres, incluyendo preguntas específicas sobre las actividades que realizan, el apoyo que reciben, los cambios que notaron, su situación laboral y familiar, y la carga económica que supone la enfermedad", remarcó Marta Mattiussi, presidenta del Movimiento Ayuda Cáncer de Mama (Macma).

En cuanto a los aspectos que cambiaron a raíz de la enfermedad, hubo comentarios dispares. En el polo positivo, el 16% aseguró vivir más intensamente el día a día, disfrutar y agradecer con cada despertar, y el 12% comentó que mejoró su relación con la familia y los amigos. Una de cada cuatro (26%) comenzó a hacer una actividad nueva, comer más sano, realizar algún deporte o meditar. Por su parte, en la contrapartida, una de cada cinco (19%) afirmó estar deprimida, triste o sin ganas de hacer nada.

La mayoría de las participantes del sondeo tenía menos de cinco años de diagnosticada la enfermedad (75%), el 77% había recibido quimioterapia, el 75% cirugía de mamas, el 62% radioterapia, el 47% terapia hormonal, el 18% terapia dirigida y el 17%, otros tratamientos. Cuando se les preguntó cómo se sintieron al recibir el diagnóstico de cáncer de mama metastásico, el 38% respondió "asustada", el 12% "deprimida", un 11% "enojada" y el 6% "confundida". Sólo el 19% se mostró "optimista".

"Un dato que nos sorprendió fue que el 70% no contaba con apoyo psicológico y solamente el 13% había acudido a alguna asociación de pacientes. La información, cuidado y sostén que pueden brindar este tipo de actores son fundamentales para el bienestar de las pacientes, por eso es importante que se acerquen a alguna asociación que seguramente les brindará apoyo, contención y recomendaciones para llevar mejor su enfermedad", agregó Mattiussi.

La mitad de las pacientes encuestadas (49%) manifestó que su relación con la familia cambió desde el momento del diagnóstico, siendo el 86% para bien y el 14% para mal. Las parejas y los hijos fueron de quienes afirmaron recibir mayor soporte. En cuanto al tiempo que demoraron en comunicar el diagnóstico a sus allegados, mientras que el 85% lo hizo con sus familiares en forma inmediata, seis de cada diez demoraron más de un mes en compartirlo con sus jefes y compañeros de trabajo.

Finalmente, cuando se les preguntó sobre sus principales preocupaciones, la evolución de la enfermedad inquietaba al 54% y el cuidado de la familia al 36%, mientras que se reportaron diversas inquietudes vinculadas al tratamiento, como por ejemplo sus efectos secundarios (20%), posibles cambios en su aspecto físico (19%) y no poder pagar los medicamentos (18%).


"Este tipo de investigaciones son muy interesantes porque nos permiten contar con datos sobre cómo viven su enfermedad las pacientes argentinas, y a partir de allí se nos genera el desafío de enfocar nuestros esfuerzos en las cuestiones que más les preocupan", completó Diego Paonessa, director ejecutivo de la Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer (Lalcec).

En la Argentina se detectan entre 15 mil y 20 mil nuevos casos por año: se calcula que uno de cada 8 mujeres que hayan alcanzado la edad de 80 años habrá desarrollado la enfermedad en algún momento de su vida. Es decir, el cáncer de mama tiene una alta incidencia, siendo el tumor maligno más frecuente en las mujeres.

El médico especialista en mastología Roberto Jorge Billinghurst (MN 83136) destacó que "las mujeres tienen un riesgo permanente de 12% de desarrollar cáncer de mama, pero este puede ser más alto o más bajo según cada caso, afectado por factores diferentes como los antecedentes familiares, los reproductivos, estilo de vida, etc".

"Hablamos de riesgo cuando hacemos referencia a una cifra o porcentaje que describe la probabilidad de que se produzca un hecho y estos riesgos pueden aumentar o disminuir la posibilidad de ser diagnosticado de cáncer mama, ya sea por primera vez, o una recaída de la enfermedad -amplió el miembro de la Sociedad Argentina de Mastología (SAM)-. Los principales factores de riesgo para desarrollar cáncer de mama son ser mujer y cumplir años, ya que la posibilidad de desarrollar la enfermedad aumenta con la edad – siendo más frecuente a partir de los 40 años-.

Existen otros múltiples factores, que pueden dividirse en dos grandes grupos: los no modificables y los modificables.

"Entre los factores de riesgo no modificables, es decir, aquellos que no podemos evitar, luego del sexo y la edad, debemos destacar los antecedentes familiares de cáncer de mama u ovario", agregó Billinghurst, quien destacó que "el riesgo absoluto de padecer un cáncer de mama es mayor en las mujeres que padecen mutaciones heredadas en los genes conocidos como BRCA 1 o BRCA 2, un factor no modificable".

Las mujeres que tienen la mutación del BRCA 1 de desarrollar cáncer de mama a los 70 años varía entre el 55 y 65%; en el caso de la mutación BRCA 2 es un poco menor, un 45%.

Respecto a los factores de riesgo modificables, el especialista detalló que "están relacionados con los hábitos perjudiciales para la salud, en especial el sobrepeso aumenta el riesgo, como contrapartida una dieta baja en calorías y realizar ejercicio físico lo disminuye dado que baja el índice de masa corporal".

"El consumo de alcohol, el tabaquismo y antecedentes de terapia de radiación en el tórax también aumentan el riesgo de desarrollar la enfermedad. El antecedente de embarazo y lactancia, en cambio, se considera que es protector, bajando el riesgo de cáncer de mama", especificó.

Características del cáncer de mama

"El cáncer de mama se diferencia de otras enfermedades malignas en la agresión que el tratamiento implica al esquema corporal, que repercute tanto física como psicológicamente en las pacientes", explicó la médica María Eugenia Azar (MN 80736), miembro de la SAM.

Para ella, "la preocupación por el tratamiento quirúrgico y los cambios que éste genera en la imagen corporal femenina es muy importante, fundamentalmente en los casos en los que es necesario extirpar toda la mama (mastectomía), así como también los efectos indeseados de la quimioterapia – principalmente la pérdida temporal del cabello-".

Los avances terapéuticos en cáncer de mama ofrecen alternativas menos invasivas, como la posibilidad de realizar cirugías conservadoras en la mama o la reconstrucción mamaria que, siempre que no exista una contraindicación, puede llevarse a cabo en el mismo momento de la mastectomía, minimizando así las secuelas psicofísicas.

La posibilidad de realizar estos tratamientos menos invasivos está en relación directa con la etapa de diagnóstico del cáncer y en ese punto es que cobran relevancia los estudios de control anuales, ya que cuando el tumor es detectado en sus estadios iniciales las alternativas terapéuticas se amplían, logrando mejores resultados estéticos y un alto índice de sobrevida libre de enfermedad.

En ese sentido, la mastóloga Carola Allemand (MN 114058) profundizó: "Hacer las pruebas de detección periódicas es muy importante ya que el cáncer de mama es asintomático en sus inicios, y sólo se puede detectar con los estudios mamarios, en especial la mamografía y en determinados casos la ecografía". "Al diagnosticarlo en este momento estamos haciendo lo que se denomina diagnóstico precoz o detección temprana, lo que demuestra que la ausencia de síntomas no significa que no puede tenerse un cáncer de mama. En estos casos de diagnóstico precoz la curación es más del 90%", remarcó.

En pos de la detección temprana del cáncer de mama, desde la Sociedad Argentina de Mastología recomiendan realizar una mamografía anual a partir de los 40 años en mujeres asintomáticas y sin antecedentes familiares de la enfermedad -eventualmente puede complementarse con la ecografía mamaria según las características de la mama-. En el caso de aquellas que sí presentan antecedentes, el consejo es comenzar a realizar los controles mamarios diez años más temprano que la edad en la cual se detectó la enfermedad al familiar o según la indicación de su mastólogo.


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Fuente: InfoBAE